Este período me dejó una gran enseñanza, porque para una persona que cuidó a otros toda la vida, no es fácil dejarse cuidar. Eso también hay que aprenderlo. Yo ya sabía dar y tuve que aprender a recibir, tuve que aprender a dejarme mimar. Y eso fue un mimo al alma.

Gloria Montenegro

Gloria Montenegro: Ciudadana del Mundo, Enfermera, Educadora, Activista, y Luchadora

Nacida y criada en el barrio 25 de Mayo de Posadas en una familia de trabajadores, mamó la militancia política de su padre en la Unión Cívica Radical Independiente y hasta conoció a Frondizi cuando anduvo de campaña por Misiones. Ya en Corrientes, a donde fue a estudiar Enfermería Universitaria, Gloria Montenegro vivió momentos efervescentes que marcaron su vida, su perfil profesional, su compromiso social, su activismo.

Gloria Montenegro, Enfermera, Educadora, y Activista.
Gloria Montenegro, Enfermera, Educadora, y Activista.

Las grandes asambleas en la Facultad de Exactas, las reuniones en la plaza Cabral, los debates en el comedor universitario, hicieron que esta casi niña adoptara para sí la muy buena costumbre de participar e involucrarse en la gestión de los cambios. Ella nunca esperó nada de arriba. Por el contrario, aprendió a gestionar y provocar, dos maneras de hacer mover aquello que tenía que tomar un camino distinto, dar un vuelco, un hito en la a historia. En algún punto, fue y es una fiel representante de los setenta.
Tenía apenas 21 años en 1975 cuando volvió a Posadas como una de las primeras enfermeras formadas en el ámbito académico en Misiones, puesto que antes de que existiera la formación universitaria, era un oficio que se aprendía con la práctica. A los 22 ya era parte del plantel de docentes de la flamante Escuela de Enfermería de la Unam, trabajaba en un sanatorio privado y en el Hospital Psiquiátrico, actualmente Hospital Carrillo.
En la Escuela de Enfermería sigue siendo docente y pasó por todos los roles de conducción: fue Consejera superior, Secretaria de Extensión, de Relaciones internacionales y Directora por dos períodos: desde el 90 al 94 y del 94 al 98. Entonces le tocó la dura tarea de sostener la educación pública en tiempos de privatización. En esos años lograron la profesionalización de auxiliares de enfermería para los que ya estaban trabajando, posibilidad que les permitió a muchos enfermeros de largos años de carrera, validar su sapiencia en la Universidad.
La profesión que eligió cuando tenia apenas 16 años le retribuyó con creces tanta dedicación: como experta convocada por la Organización Panamericana de la Salud para temas de salud infantil y salud mental desde hace diez años, viajó a Washington, a México, a República Dominicana, Cuba, Ecuador, Panamá, Perú, España. Trabajó fuertemente en el desarrollo de las estrategias de Atención Integral de Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI) que se aplican en toda América; y en Uruguay es profesora extranjera para la Facultad de Enfermería, por eso viaja también de seguido a este país. “Saber que a donde va una tiene amigos es muy lindo. Siempre tengo gente que me espera, y eso es una de las mejores cosas que me dejó la profesión”, refiere, y el conteo recién empieza.

El “otro” en el cual mirarse
El hecho de haber comenzado a trabajar desde muy chica hizo que Gloria tuviera plena conciencia del “otro”, ya fueran compañeros y compañeras de trabajo, colegas de la docencia, de la actividad gremial. En el caso de sus pacientes, el “otro” es “el espejo en el cual uno debe mirarse”. Desde siempre le interesó la salud mental y por eso eligió trabajar con los pacientes psiquiátricos del sistema público. En ese entonces el psiquiátrico se ubicaba lejos de los “normales entre comillas”. Como en un calidoscopio vuelve a las imágenes de aquellos tiempos: ella jovencita, de madrugada y arriba del “8” que la llevaba al hospital en las afueras.
Gloria es una provocadora, y eso intenta trasmitir a sus alumnos. Con su extenso currículum trata de ser la prueba de que los enfermeros y enfermeras deben mantener la frente en alto porque son “ciudadanos del mundo”, que van a conseguir trabajo en cualquier parte a la que vayan y que se ganarán siempre el respeto de la comunidad de acuerdo a la dedicación y profesionalización que alcancen. En ese convencimiento también fue gremialista, participó en los primeros tiempos de la formación de ATE, fue miembro fundadora de la Red de Enfermería de Iberoamérica, coordinadora internacional de la Red de salud infantil, vocal de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Enfermería, evaluadora para los congresos del Consejo Internacional de Enfermeras. En Misiones participó de la creación de la Asociación de Docentes Universitarios y la Confederación Nacional de Docentes Universitarios. Fue una de las primeras presidentas de la Asociación de Enfermeras de Misiones y del Colegio de Enfermeros. “Trabajé mucho y soy muy agradecida con mi profesión y con mi vida, sobre todo por haber tenido a mis hijos Horacio y Julio, que son excelentes personas… creo que algo de los valores que intento transmitir a ellos les quedó y eso me tranquiliza: son solidarios, atentos, respetuosos, estudiosos”, cuenta, y no puede disimular el orgullo.

Aprender a recibir
Se define feminista porque reconoce los logros de las antecesoras que posibilitaron que la profesión del cuidado se vea como tal, con derecho a la remuneración justa, a la valoración y al respeto, y no ya una extensión del rol femenino que se ejercía en el ámbito privado, de la familia. “Al ingresar las mujeres al plano público ejerciendo la profesión de enfermeras, muchos las descalificaban porque decían que en definitiva era lo mismo que hacían en las casas, y ese concepto incluía como normal el maltrato, la descalificación del esfuerzo, la anulación del pensamiento y del desarrollo de la mujer. Fue muy importante la tarea que iniciaron las primeras feministas para cambiar tanto mito, yo viví en los setenta el auge del pensamiento feminista que además posibilitó colocarle al saber un valor científico, entonces soy defensora y me defino feminista en ese sentido”.
El año pasado, la vida, que para ella es “una negociación permanente”, puso a prueba todo lo que declamó por décadas en la formación de otros. “Me tocó pasar problemas de salud muy serios con un diagnóstico complicado”, refiere, e inmediatamente agrega: “Este período me dejó una gran enseñanza, porque para una persona que cuidó a otros toda la vida, no es fácil dejarse cuidar. Eso también hay que aprenderlo. Yo ya sabía dar y tuve que aprender a recibir, tuve que aprender a dejarme mimar. Y eso fue un mimo al alma”.

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